La Virgen Maria

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Oracion a la virgen Maria

La oración a la Virgen María es muy poderosa. María era una mujer judía que vivía en Nazaret de Galilea, se le atribuye uno de los puestos más grandes dentro de la religión cristiana al ser la madre de Jesús de Nazaret.

María es mencionada por primera vez en el evangelio de Marcos, y después se le menciona en el evangelio de Mateo, e la que se le menciona con un motivo de narración acerca de la concepción milagrosa de Jesús de Nazaret, de su nacimiento y posterior huida a Egipto.

Aquí Mateo menciona que María es aquella que, virgen, daría a luz al único hijo de Dios. Según la historia después de que el espíritu santo le anuncia a María de su tan sagrada misión, esta acepta con fe ser la madre del hijo de Dios. Posteriormente es la que cuida, desde el momento de nacimiento hasta que es mayor, manteniéndose a su lado durante la mayoría de su vida, a Cristo, junto con su esposo José.

Posteriormente a lo largo de los siglos, se han documentados distintas apariciones de la Virgen María alrededor del mundo, con propósitos más grandes para ciertas personas o realizando milagros hacia distintas personas, como curar enfermos y dándoles el favor de Dios a las personas que de verdad se lo merecen a través de su fe.

La Virgen María, a menudo es relacionada con la imagen de una mujer muy amable, ya que al ser madre de Cristo, es una persona con una piedad, calma y amor infinito hacia la humanidad que busca el constante perdón y seno de Dios, como también su eterna gracia y enseñanza.

Oración a la Virgen María

¡Oh María, Virgen Soberana, gloria de los justos, Hija humildísima del Padre, Madre Purísima del Hijo, esposa amadísima del Espíritu Santo!

Yo te amo y te ofrezco todo mi ser para que lo bendigas; María, llena de bondad y clemencia, me acerco a ti y te invoco en estas horas de amargura para implorar tus favores. Madre admirable,

Madre de la divina gracia, verdadero consuelo del que llora, abogada dulcísima de los pecadores,

Presencia de Dios constante, ten piedad de todos aquellos a quienes amo;

Y por tu Inmaculado Corazón, Sagrario y Templo de la Santísima Trinidad,

Asiento de tu poder, trono de sabiduría y océano de bondad, alcánzanos que el Espíritu Santo forme en nuestro corazón un nido en que repose para siempre.

Alcánzame lo que tanto me hace falta, lo que con todo el fervor de

Mi alma te pido, por los merecimientos de Jesús y los tuyos, si es para gloria de la Trinidad Santísima y bien de mi alma.

Acudo a ti como poderosa intercesora para pedirte por esta muy difícil

Necesidad, por este imposible problema que tanta desesperación me causa y que me resulta inalcanzable

Por mis débiles medios: (hacer la petición con inmensa confianza) y, aunque para mi es casi imposible de conseguir, en tu mano esta el concedérmela,

Y de este modo pueda yo ver resueltos las dificultades, preocupaciones y dolor que me provocan esta situación angustiosa. ¡Virgen Santa, noble reina de los ángeles,

Esposa del Espíritu Santo, acuérdate de que eres mi Madre!,

Tú que nos pones en comunicación con tu Hijo, que nos das los medios

Para llegar al Altísimo, te imploro presentes mis peticiones para que reciba urgente auxilio.

Dulce María, madre amada mía, líbrame de los enemigos de mi alma

Y de los males temporales que me acechan en la vida, a ti sean mis

Afectos de gratitud y devoción.

María, Santa Señora, ruega por todos nosotros a tu Santísimo

Hijo, nuestro señor y Maestro.

Amén.