San Antonio de Padua

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Oración a San Antonio de Padua

San Antonio de Padua, también popularmente conocido como San Antonio de Lisboa, es un santo que vivo entre el siglo XII y XIII. En vida, San Antonio, se dedico a ser un sacerdote de la Orden Franciscana, donde predicó durante toda su vida, aparte de ser un teólogo y doctor de la Iglesia Católica. Era altamente conocido entre sus pares y los seguidores de la orden, popularmente, por tener una capacidad, a la hora de predicar las santas escrituras y la palabra de Cristo, sin igual.

San Antonio Nació en Lisboa, en un barrio medieval llamado Alfama, que posteriormente sería destruido completamente durante un terremoto que arrasó a Lisboa el primero de noviembre de 1755. Su nombre secular era Fernando Martim de Bulhoes e Taveira Azevedo, el cuál dejo por completo al unirse a la Orden de los Frailes Menores, cambiándolo por el nombre de Antonio.

Se educo en una escuela catedralicia local, imponiendo su fe frente a los deseos de su familia, los cuales no estaban de acuerdo a que asistiera a tal escuela. San Antonio, ingresó en la abadía agustina  suburbana de San Vicente, la cual pertenecía en aquel entonces a los canónigos de San Agustín. Popularmente se conocía a los monjes de la orden de San Agustín como personas con una diligente dedicación a los estudios, y San Antonio era parte de esta orden.

San Antonio, se dedicó a estudiar de manera acérrima las sagradas escrituras, y la teología de varios de los doctores de la Iglesia católica de aquel entonces, como por ejemplo, lo era Jerónimo de Estridón.

Luego de dos años y después de haber obtenido el permiso de sus superiores religiosos, San Antonio se traslada al monasterio agustiniano de Santa Cruz, para continuar estudiando, el cual se trataba de un importante y reconocido centro de cultura eclesiástica, donde pudo profundizar de manera significativa su disciplina religiosa. Posteriormente, se convirtió a la orden franciscana, donde adoptó el nombre de San Antonio, siendo la decisión más importante en su vida.

Aquí profundizó aún más su fe y sus conocimientos, al punto de recibir una carta de San Francisco para que predique la palabra de Cristo y las Sagradas escrituras en Francia. Popularmente se conoce que miles de personas se reunían para escuchar sus sermones y predicaciones.

Entre sus milagros, se puede encontrar el hecho de que una vez, hizo la señal de la cruz sobre un plato de comida el cuál se le había dado por herejes que él combatía con su palabra, y con tan solo dicha seña, fue capaz de quitar todo el veneno del plato y poder comerlo en paz y sin problema alguno, dejando a sus agresores totalmente sorprendidos.

Oración a San Antonio

Oh, San Antonio, te saludo a ti
y me regocijo en todos favores
que nuestro celestial Señor libremente te ha otorgado a ti.
Te recuerdo en especial  en aquel momento de dicha
cuando el Divino Niño Jesús condescendió al abrazarte con ternura.
¡Oh, qué gran felicidad y alegría llenaría tu corazón en aquella única ocasión!
Por este especial favor y por la alegría de tu beatifica visión,
que ahora tú le tienes a El cara a cara,
te ruego, te suplico y te imploro
Oh querido San Antonio,
que me ayudes en todas mis grandes aflicciones,
problemas y ansiedades,  
Oh, deja que tu corazón se conmueva para ayudarme,
para escuchar y responderme.
Dile al Señor de los deseos y necesidades del que aquí te habla.
Una sola palabra,
una sola mirada de tu corazón
que tanto ama el Niño Jesús,
de seguro coronara mi éxito
y me llenará de toda la alegría y gratitud.
Amén.